El poder fotografiar un elemento estático en exteriores, ya sea una edificación, una estatua, un árbol, una montaña, una carretera…, cualquier objeto cuya permanencia tengas asegurada cuando despiertes por la mañana, nos va a dar la posibilidad de experimentar sobre él produciendo diferentes emociones en las imágenes que realicemos.

Juguemos con las diferentes horas del día para fotografiar un mismo objeto; probemos desde diferentes ángulos, con distintas distancias focales, con luz nocturna donde el foco luminoso sea solo la luna o varias luces artificiales, o esperemos la luz del amanecer o la del mediodía… Cada imagen obtenida nos transmitirá una sensación distinta. Incluso una misma imagen capturada a la misma hora en distinta estación del año variará su temática. Y si se trata de una determinada calle, la afluencia de personas según la hora del día elegida para disparar la cámara ofrecerá una versión de su ser muy distinta en cada caso.

También las circunstancias atmosféricas pueden de un día a otro producir un efecto fotográfico diferente en una imagen. La lluvia, el viento, la nieve…, son igualmente factores a tener en cuenta y que pueden afectar a nuestro proyecto si no somos previsores. Un equipo dañado por la lluvia nos obligará a una visita a un taller para su solución y acabará sufriendo nuestro bolsillo, pues ya sabemos que no son nada baratos.

Si quieres realizar un proyecto personal o simplemente experimentar, una buena opción es hacer una serie de fotografías de un mismo elemento bajo distintas circunstancias y valorar cuáles de todas las tomas realizadas se acercan más a lo pretendido o han terminado por ganarte estéticamente.