Cuando la idea es retratar un evento, puedes hacerlo por trabajo o por “amor al arte”. Porque, sí, los fotógrafos alguna vez retratamos los eventos por puro placer, porque registrar la esencia de ese momento y la atmósfera que lo envuelve nos fascina. Visualizar las imágenes captadas, ya sea de forma instantánea o mediante la filmación tras una cámara, puede enorgullecernos al revisar el material después, porque hemos logrado capturar aquello que pretendíamos. Pero alguna vez también sucede lo contrario y nos horrorizamos al percibir que no hemos acabado de plasmar toda la magia del momento, o no lo hemos hecho con la precisión que deseábamos. Esto no ocurre con frecuencia, y suele deberse a que ese día una niebla densa decide invadirnos para impedir que veamos “más allá del visor”.

Al retratar un evento como trabajo las excusas no son válidas ni los fallos se perdonan. Una mala toma o un trabajo negligente y falto de emoción puede poner en jaque toda tu profesionalidad. Sin embargo, retratar un evento “por amor al arte” te ofrece la posibilidad de “bajar la guardia” en algunos aspectos que sería impensable poder eludir cuando se trata de trabajo.

Sea por uno o por otro motivo por lo que decidas poner tu foco en un evento, lo primero que hay que saber es de qué tipo de evento se trata y sus particulares características. Una celebración familiar, un photocall, una fiesta en un local público, espacios exteriores o recintos cerrados… Cada uno de ellos requerirá necesariamente adaptar el equipo de trabajo al tipo de evento de que se trate y a sus específicas singularidades. El uso o no de flash, el tipo de objetivo adecuado, la distancia desde la cual realizar el disparo… Tomar estas decisiones y otras muchas que irán surgiendo dependen de cuanta información pueda reunirse sobre el evento en cuestión: su localización, las horas en que se desarrollará, la meteorología que acompañe mientras se celebra…

Los momentos clave son los más importantes y aquí no hay lugar para la repetición: las escenas de un evento no son una obra teatral que permita ensayos. Por eso hay que anticiparse y saber priorizar los momentos decisivos, aquellos que por seguridad has de dejar grabados y registrados en la tarjeta de memoria de tu cámara