Aunque sin duda podemos encontrar miles de libros y artículos que tratan de la composición fotográfica, y cierto es que nunca está de más conocer qué orientaciones dan, la verdad es que, tras leer muchas de estas publicaciones, en resumen todas coinciden en terminar dejando en tus propias manos la última decisión, pues en realidad no hay reglas inamovibles ni grandes mandamientos cuyo cumplimiento sea garantía para ser un buen fotógrafo.

Cientos de profesionales de la fotografía han redactado y enumerado multitud de pautas para la composición, como pueden ser las líneas dentro de la imagen, qué expresan, qué sensaciones transmiten, dónde colocar el interés del primer plano, qué formato utilizar, si cuadrado, panorámico u horizontal, los diferentes planos, el espacio negativo, la simetría, y un largo etcétera. Conocer todas es útil.

Lo conveniente es aprender estas reglas y utilizarlas en tus fotografías para, una vez que se dominan, poder saltarse esas mismas normas. No vas a ser el primero ni el último que siendo conocedor de lo que convencionalmente está estipulado como correcto dibuje su propio estilo investigando otras posibilidades, sin cerrar la puerta a nada. Lo más importante es que nadie te imponga la corrección de tus composiciones, pues en la fotografía, como arte que es, no hay reglas. Otra cosa es que tus composiciones no gusten. Pero eso es otro cantar.